Iris, Romance/Comedia T
Entelequia :: Escritos :: Cuentos
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Iris, Romance/Comedia T
Título: Iris
Clasificación: T
Genero: Romance/Comedia
Fandom: Original
Dejo el mate sobre la pequeña mesa de jardín de hierro blanco, junto a la abollada pava y la azucarera. Acomodada entre los brazos del sillón del juego, sobre un cojin de lona, ella leía atentamente. Sin prestarle atención a la luz del sol que se retiraba por las altas paredes terracota del jardín, o a la hilera de hormigas negras que avanzaba desde el cantero al umbral de puertas blancas y cortinas amarillas en los cristales, sobre las baldosas blancas y negras. Las leves notas de tango provenientes de la radio de la cocina no eran más que parte del ambiente del que su mente estaba ausente.
Sin apartar sus ojos verdes de su libro tanteó la mesa con la mano derecha en búsqueda de la bolsa de biscochitos de grasa, que se hallaba abierta desparramando su contenido sobre el plato amarillo de loza. Uno de los biscochuelos voló a sus manos en ese momento, y tranquilamente se lo llevó a sus labios.
Las plantas colgantes del patio se mecían desde sus ganchos sin producir sonido alguno que interrumpiera su lectura, una solitaria hoja amarillenta cayó sobre su cabello chocolate, pero siguió sin afectar su atención.
— ¿Acaso no hace frío en el lugar del que lees?
La voz juguetona y masculina la hizo abandonar el libro.
—No —contestó entre dientes algo fastidiada, sin apartar la vista del libro.
El alto muchacho, pocos años mayor que ella, de cabello castaño algo revuelto, la observaba al tiempo que extendía las mangas del gastado suéter azul oscuro.
— ¿Qué es lo que estas leyendo ahora?— preguntó acercándose a ella.
—No te interesa Víctor—explicó cerrando el libro y levantando la vista finalmente.
Había alguien más en el patio, un muchacho alto, como su hermano, de cabello café y ojos grisáceos. Él joven de camisa, corbata y chaleco tejido no apartaba los ojos de ella. Y ella no podía apartar los ojos de él.
—Ella es mi hermana, Iván ¿Ahora la recuerdas? Iris.
— ¡Ah! Hola Iris— repuso extendiéndole la mano.
Ella contestó, algo confundida por el formal gesto. El momento en que sus manos se juntaron duró una eternidad en su cabeza, el tacto algo rudo de las de él, contrastaba con la delicadeza de ella. La fuerza con la que la estrecho pareció enviar una corriente eléctrica por todo su sistema nervioso, anulándolo por completo. De repente no existía el patio, ni su hermano, solo ellos dos, en un universo homogéneo de colores brillantes.
Ahora lo reconocía, era el compañero de clases de su hermano, jamás lo había visto de cerca, las contadas veces que se acercaba a él en el instituto, era para reñir por algo.
—Hombre, eres demasiado formal— murmuro algo molesto Víctor tomando el mate, mientras su amigo se encogía de hombros algo apenado-Esta frió.
—Es la costumbre.
Pasaron unos momentos de silencio hasta que la muchacha se encogió en el asiento tomándose los brazos, descubiertos, mientras se estremecía por el frió del que ahora caía en cuenta.
—Ve a buscar un abrigo Iris, antes de que mamá te rete— le indicó tomando la pava por el mango-¿Iván, quieres mate? Voy a poner a calentar agua, aún falta para la cena- concluyó volteándose hacia la cocina.
Ella se levantó inmediatamente, mantenido los ojos fijos en él, dejando el libro y con movimientos torpes acomodando la remera negra que llevaba sobre la acampanada falda crema.
Sin mejorar la destreza de sus pies corrió hacia las escaleras de hierro filigraneado negro del extremo del patio, sin mirar atrás subió rápidamente las escaleras. Solo cuando estuvo en lo alto, se animó a volver a mirar; Iván ya no la observaba, pero estaba sentado en su lugar, trazando con la yema del dedo índice las líneas doradas que dibujaban el titulo del libro “La Divina Comedia”
Entro a su habitación agitada y sintiendo algo de ardor en sus mejillas, el corazón le latía fuerte y rápido dejando escapar un largo suspiro mientras se dejaba caer sobre la cama. En sus, nada normales, quince años de vida, jamás había sentido nada igual, ni siquiera la magia podía semejarse a lo que había sentido recién.
Clasificación: T
Genero: Romance/Comedia
Fandom: Original
Iris
Dejo el mate sobre la pequeña mesa de jardín de hierro blanco, junto a la abollada pava y la azucarera. Acomodada entre los brazos del sillón del juego, sobre un cojin de lona, ella leía atentamente. Sin prestarle atención a la luz del sol que se retiraba por las altas paredes terracota del jardín, o a la hilera de hormigas negras que avanzaba desde el cantero al umbral de puertas blancas y cortinas amarillas en los cristales, sobre las baldosas blancas y negras. Las leves notas de tango provenientes de la radio de la cocina no eran más que parte del ambiente del que su mente estaba ausente.
Sin apartar sus ojos verdes de su libro tanteó la mesa con la mano derecha en búsqueda de la bolsa de biscochitos de grasa, que se hallaba abierta desparramando su contenido sobre el plato amarillo de loza. Uno de los biscochuelos voló a sus manos en ese momento, y tranquilamente se lo llevó a sus labios.
Las plantas colgantes del patio se mecían desde sus ganchos sin producir sonido alguno que interrumpiera su lectura, una solitaria hoja amarillenta cayó sobre su cabello chocolate, pero siguió sin afectar su atención.
— ¿Acaso no hace frío en el lugar del que lees?
La voz juguetona y masculina la hizo abandonar el libro.
—No —contestó entre dientes algo fastidiada, sin apartar la vista del libro.
El alto muchacho, pocos años mayor que ella, de cabello castaño algo revuelto, la observaba al tiempo que extendía las mangas del gastado suéter azul oscuro.
— ¿Qué es lo que estas leyendo ahora?— preguntó acercándose a ella.
—No te interesa Víctor—explicó cerrando el libro y levantando la vista finalmente.
Había alguien más en el patio, un muchacho alto, como su hermano, de cabello café y ojos grisáceos. Él joven de camisa, corbata y chaleco tejido no apartaba los ojos de ella. Y ella no podía apartar los ojos de él.
—Ella es mi hermana, Iván ¿Ahora la recuerdas? Iris.
— ¡Ah! Hola Iris— repuso extendiéndole la mano.
Ella contestó, algo confundida por el formal gesto. El momento en que sus manos se juntaron duró una eternidad en su cabeza, el tacto algo rudo de las de él, contrastaba con la delicadeza de ella. La fuerza con la que la estrecho pareció enviar una corriente eléctrica por todo su sistema nervioso, anulándolo por completo. De repente no existía el patio, ni su hermano, solo ellos dos, en un universo homogéneo de colores brillantes.
Ahora lo reconocía, era el compañero de clases de su hermano, jamás lo había visto de cerca, las contadas veces que se acercaba a él en el instituto, era para reñir por algo.
—Hombre, eres demasiado formal— murmuro algo molesto Víctor tomando el mate, mientras su amigo se encogía de hombros algo apenado-Esta frió.
—Es la costumbre.
Pasaron unos momentos de silencio hasta que la muchacha se encogió en el asiento tomándose los brazos, descubiertos, mientras se estremecía por el frió del que ahora caía en cuenta.
—Ve a buscar un abrigo Iris, antes de que mamá te rete— le indicó tomando la pava por el mango-¿Iván, quieres mate? Voy a poner a calentar agua, aún falta para la cena- concluyó volteándose hacia la cocina.
Ella se levantó inmediatamente, mantenido los ojos fijos en él, dejando el libro y con movimientos torpes acomodando la remera negra que llevaba sobre la acampanada falda crema.
Sin mejorar la destreza de sus pies corrió hacia las escaleras de hierro filigraneado negro del extremo del patio, sin mirar atrás subió rápidamente las escaleras. Solo cuando estuvo en lo alto, se animó a volver a mirar; Iván ya no la observaba, pero estaba sentado en su lugar, trazando con la yema del dedo índice las líneas doradas que dibujaban el titulo del libro “La Divina Comedia”
Entro a su habitación agitada y sintiendo algo de ardor en sus mejillas, el corazón le latía fuerte y rápido dejando escapar un largo suspiro mientras se dejaba caer sobre la cama. En sus, nada normales, quince años de vida, jamás había sentido nada igual, ni siquiera la magia podía semejarse a lo que había sentido recién.
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